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jueves, 9 de enero de 2014

Fui a México y volví

Cuatro años, he esperado cuatro años para escribir esta entrada y por fin se ha cumplido.
Todo tiene su tiempo y por fin volví a casa. Estuve con los míos, amé, reí, lloré, recé, devoré, canté, hice pulseras, tomé la lección, visité a "La Guadalupana", agradecí a mi San Juditas la vida que he llevado este tiempo, besé a los amigos, comí pastel de elote, maldije a Iberia, desayuné en "La Parroquia", aprendí mucho y sobre todo me sentí tan querida, tan querida que solo por eso mereció la pena volver.

He de reconocer que el no cruzar el Atlántico en este tiempo me había desentrenado bastante a la hora de hacer las maletas y más ahora, que la maravillosa aerolínea te cobra la segunda maleta, pero ya está aprendido. Lo segundo que aprendí antes de llegar es que nunca hay que pedir comida vegetariana en el avión, porque como decirlo... desayunar una ensalada de lechuga, maíz y pimiento crudo pues como que vegetariano es, pero sabroso, lo que se dice sabroso no es, también aprendido. Y lo tercero detectado es que me sigue poniendo nerviosa el tráfico de quesos manchegos. Por lo demás, me faltó tirarme al suelo en el aeropuerto del DF y besar el suelo, estuve en un tris de hacerlo pero las rodillas después de 12 horas sentada no me respondían lo esperado, creo que estoy "madurando".
Más cositas mexicas en próximas entradas.
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viernes, 7 de junio de 2013

Geografía en las lentejas

El aprendizaje es como el amor, está en el aire que diría Paul Young. Cuando uno se acerca a la cafetería de mi centro de trabajo, lo que con toda seguridad va a aprender es geografía.


Esta semana, creo que la persona que diseña los menús del día tenía su vena Willy Fog y hemos tenido la oportunidad de elegir entre diferentes platos con apellidos toponímicos o lugares evocadores.

De primer plato, hemos podido tomar gazpacho andaluz todos los días, para que luego digan que no se hace patria. Además, el lunes ofertaban unas patatas a la baezana y el martes cocido también andaluz. No sé de qué se compone el susodicho pero si  no te apetecía ponerte la mano en el "pesssho" podías elegir una chistorra aragonesa con patatas panaderas. El miércoles que pensaba que no, pues también, marchando una pipirrana de Jaén. El jueves, además del gazpacho, tuvimos una evocadora fideua marinera y para cerrar la semana, el viernes fue un dispendio de originalidad, en la carta había una ensalada tropical y arroz a la cubana

Qué decir...una servidora ha elegido comer en casa y es que la verdad sea dicha, tan solo he comido un par de veces en el comedor, pero recuerdo con bastante nitidez unas patatas a la riojana que la OMS debería haber puesto bajo vigilancia.

 Seguiremos de cerca a esta mixtura entre Tío Mac "el viajero" y Ferrán Adriá.

domingo, 23 de enero de 2011

Puticlubes y ovnis

Hasta hace unos años que Ágata Ruíz de la Prada tuvo el atrevimiento de combinar el color rosa y el color rojo, este era un tándem poco visible. En la actualidad y más precisamente en la nocturnidad, son los dos colores que sobresalen por encima de olivos, vallas ciclónicas, naves industriales, fábricas de galletas, filas de adosados que mordisquean unos pinares maravillosos y todos los demás "bultos" que puedes intuir al pie de la carretera.

Y todo porqué, porque las casas de lenocinio, que la RAE define como "casa de mujeres públicas" (me encanta esta definición), de las provincias de Palencia, Valladolid... (son las que descubrí anoche)  lo tienen como reclamo para los ardientes y adustos caballeros y para todas las naves espaciales que sobrevuelen dicho espacio aéreo, que hay que decirlo.

Si el Hombre de Roswell decidiera volver a darse un garbeo, estoy segura que lo haría sobre la A-67. ¿Quién quiere estrellarse en Nuevo México otra vez?
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viernes, 12 de marzo de 2010

Fui a Praga y volví

La visita a Praga fue maravillosa por la compañía y porque regresaba después de haber visitado la ciudad hace 18 años. Qué decir de como ha cambiado. En mi primera visita yo viajaba con una mochila que pesaba exactamente 13 kilos, era jueves santo y posiblemente eramos los únicos españoles que pululaban por allí. También recuerdo una ciudad gris, oscura, con los supermercados sin apenas género, tan solo latas de sardinas o algo que se parecía (bien podían ser jureles del Caspio) con los ingredientes en ruso. Los pescaítos que eran infames, tenían una salsa negra que llamábamos salsa de petróleo. Recuerdo con mucho agrado el concierto que escuchamos en una iglesia de los dominicos, creo que eran ellos porque llevaban el hábito totalmente blanco, un chaleco de lana vasta y estaban tonsurados, cosa que me sorprendió.
Año 2010
La ciudad que está construida para soportar el frío y la adversidad en la intimidad, los edificios que constituyen manzanas completas con patios interiores que si los conoces te evitan tener que caminar por la calle y que tanto trabajo dieron a las tropas alemanas, se han abierto a la magia de Zara, H&M, Mango, etc. en su proyección a la acera. Gracias a Dios, la verdadera ciudad que patea y vive el nativo sigue estando de puertas para adentro.

Praga es maravillosa, allá donde mires está llena de referencias a Wescenlao, Carlos, Rodolfo y demás reyes bohemios, también turistas y esas horrorosas tienditas de recuerdos que afean el paisaje. La comida y la cerveza, lo mejor de lo mejor, con un precio más que razonable. Tan es así que es más barato comparativamente comer o echarse una cerveza, y allí la ponen de medio en medio litro, que comprar un imán para la nevera. Por lo tanto, no traje ningún imán, je, je, je.

Los checos son adustos, secos y algunos especialmente hoscos con los españoles. Lo que se dice gente risueña yo no vi, pero también es cierto que no vi a todos los checos. Curiosamente el recuerdo que tenía de los checos era lo amable y las ganas que tenían de hablar con alguien que para ellos sonaba tan lejos como España, supongo que nos lo hemos ganado a pulso por ser unos turistas cansinos.
En cuanto al gusto por la música es simplemente envidiable. Si, creo que sigue siendo tan espectacular como hace casi 20 años, no decepciona.

jueves, 14 de enero de 2010

Fui a Londres y volví

Esta vez lo de "Fui" y "volví" tuvo su gracia. En principio deseché la idea de hacer un "Molcajete Travel", por eso de que iba con unos amigos y no se merecían tanta espontaneidad, sin embargo el destino y Ryanair convirtieron nuestro regalo de Reyes en un Molcajete British Tour.

Salimos de Madrid con retraso y nunca aterrizamos en Londres, la compañía nos derivó tras estar sobre volando Londres por espacio de hora y media a Bournemouth, localidad costeña al sur de la isla, a unos 170 km de la capital. La verdad es que no está demasiado lejos si no tenemos en cuenta las variables que jugaron en nuestra contra ese día.

Cuando aterrizamos eran las 11.30 de la noche, el transporte público se había terminado, Ryanair no dispuso ningún operativo para realojar o transportar a los pasajeros, tan solo una amable señorita que dijo que nos buscáramos la vida y por supuesto el mayor temporal de nieve que asolaba la isla desde hace 30 años. Pues bien, esto no nos detuvo y a las cuatro de la mañana estábamos metiéndonos en nuestra camita en el maravilloso barrio de Bermondsey en el Southwark londinense.

El resto de los días fueron, té, nieve, pañuelos del moco, té, arte, frío, mucho arte, mash potatoes, jamón de bellota, el meridiano de Greenwich, Lady Gaga, paracetamol en vena, más té, Tate Modern, "no siento las piernas", té, aire y por fin "dónde co... está la autovía para llegar a Gatwick".

Un viaje genial, divertido, instructivo, gélido y muy "molcajete tour". He prometido volver con mi amiga Labraquet.
Pero Londres es una ciudad para verano, como las bicicletas.
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lunes, 21 de septiembre de 2009

Fui a Acapulco y volví

Estuve en un tranquilo pueblo de la Barra de Coyuca tirada a la bartola y viendo las inmensas olas que se forman, es mar abierto. Nada que ver con las playas de Acapulco. No hice ninguna actividad impropia de la playa, es decir me limité a vegetar, tomar el sol, caminar y caminar playa arriba y abajo, comer y dormir en hamaca.

Acapulco está a 20 minutos de este paraíso y como es ya tradición nos acercamos por la noche a comer algo, yo ya no estoy para salir de juerga, me he hecho mayor. La verdad es que no conozco El Puerto de día y no tengo demasiadas ganas de hacerlo. Es como Benidorm pero en grande, tropical y con una bahía impresionante, ¡ah! y creo que el Clan Pajín no tiene futuro por allí.

Hasta nuestro destino, nos hicimos 400 kms de carretera por la Autopista del Sol. Esta carretera atraviesa un paisaje que corta la respiración para terminar entre campos de cocoteros, cerca ya de nuestro pueblito. Durante muchos años la explotación de la copra ha sido el modo de sustento de la zona, además del Galeón de Manila pero eso fue hace mucho tiempo.
En fin, que yo quiero tener un cocotero en mi maceta porque mantón de manila ya tengo.
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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Fui a Chihuahua y volví

Dicen que Chihuahua es el estado más peligroso de la República y tienen razón, pero yo solo encontré motivos para volver allí.
Dicen que el narco está muy duro en esta zona y tienen razón, a diario muere gente relacionada o desgraciadamente que estuvo en el lugar menos adecuado, pero yo solo encontré a gente maravillosa.
Y dicen que algunas partes de las Sierra Tarahumara son más profundas que el Cañón del Colorado y tienen razón.

Ayer escribí una larga entrada sobre mi viaje a Chihuahua, al cabo de las horas de publicarla me he dado cuenta que por mucho que yo describa no sería capaz de transmitir tanta belleza y tanta miseria, tanta bondad y tanta pobreza. Creo que se podría considerar un territorio excesivo y no hay que saturar a los lectores. No he hecho un resumen, me he marcado esta entrada nueva para deleite fugaz del lector.

A dream came true (nótese la cercanía con los EEUU)


Este viaje ha sido el cumplimiento de un sueño que tenía desde hacía 15 años, hacer la ruta Chihuahua-Pacífico en el Chepe . Lo pude hacer realidad gracias a la maravillosa gestión de Molcajete Travel. Muchos de vosotros ya conocéis su sistema de trabajo, se decide a donde ir, se compra el boleto aéreo para salir ese mismo día y el resto del camino te vas encomendando a todos los santos para encontrar hotel, tren, comida y demás cositas imprescindibles, pero nunca falla. Bueno, casi nunca, aún recuerdo el desembarco en Mikonos en el año 2005.

El viaje realmente fue a la Sierra Tarahumara, que no es ni más ni menos que un pedazo de la Sierra Madre Occidental, la cadena montañosa que nace en Canadá, atraviesa EEUU y termina al Sur de México. Son kilómetros y kilómetros de cumbre altísimas, bosques de coníferas, cascadas de agua y lo mejor de todo, es la casa de los tarahumaras o raramuris, los habitantes originarios de estas escarpadas colinas y de sus profundas e inaccesibles barrancas.

En este viaje entendí el significado de la palabra barranca; comprendí que la hora es una medida de distancia en el sistema métrico decimal de los "hombres que caminan ligeros"; descubrí como una trochita que apenas se ve puede ser la M-30 de la sierra y me sorprendí al comprobar que Toño, un niño de 10 años, nunca había ido al pueblo de al lado que tan solo está a 30 kilómetros.

La Tarahumara también nos ha hecho sentirnos como el cowboy de Marlboro a lomos de la Jaca Paca; nos ha enseñado que los llamados por Mausy perro-flautas están en todas partes, tiñendo de globalización un entorno tan auténtico como este y sobre todo nos ha enseñado el compromiso con la gente en el ejemplo de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, o el de los propietarios del Oso, también en Cerocahui.

Uno tan solo se siente incómodo cuando te miran con sus profundos ojos negros. No es como te miran, sino lo que realmente ves tú en sus ojos. Lo que realmente ves es lo absurdo de tus preocupaciones, neuras y hasta de la vida que llevas. En la sierra, comer es el principal problema pero no el único, la salud y la educación, son tan precarias como necesarias para salir de esta pobreza. Si además eres mujer e indígena los problemas con los que te puedes topar se tiñen de un matiz de abuso y violencia.

Consejos viajeros
Abandonando la parte más Sinprin de esta entrada, me adentro en el mundo de los consejos para viajeros. Son muy básicos y fáciles de recordar: hay que ir en verano para ver al sierra verde, no hay que olvidarse el Aután y hay que llevar un buen fajo de billetes, no esperemos ver un cajero que no sea el de Creel.

Si lo que buscan son datos sobre qué no perderse, ahí van: la Barranca de Urique y su vista desde el Cerro del Gallego; la Barranca de Candameña; la tortas de lomo de Verónica; los consejos de Javier, el boletero de la estación de Creel; la vida en la Tarahumara a través de los ojos de Diego; la amabilidad de los taxistas de Los Mochis y en esta misma ciudad, en un restaurante japonés Sushi Arao, no hay que dejar de pedir el yakimeshi de camarón más delicioso de mi mundo conocido.

Volveré pronto porque me queda ir a Batopilas andando desde Cerocahui o visitar los campos de Menonitas en Ciudad Cuauhtémoc. Es que hay de todo en Chihuahua.


PD. A la pregunta si vi muchos perros de raza chihuahua, tengo que contestar que sí.
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martes, 11 de agosto de 2009

Déjame que te cuente limeña

He ido y he vuelto de Lima y no he conseguido ver el sol en cinco días. Es lo que los limeños llaman garúa. Lo que viene a ser que hay la misma luz a las 12 de la mañana que a las 6 de la tarde. Están en pleno invierno pero no hace un frío atroz, hay que recordar que Lima está a pie de mar.

En el mes de agosto, Perú está lleno de turistas rubios con mochilas de 30 kilos al hombro. Machu Picchu, Puno o el lago Titicaca atrae a un tipo de turismo que según los hosteleros de Lima no deja dinero en la ciudad y es que no suelen parar mucho por la capital, teniendo tanto que ver en el resto del país. Supongo que tienen parte de razón los hosteleros pero hay que entender que Lima está lejos de todos los demás atractivos turísticos.

Perú es un país que está atravesado por los Andres, con alturas superiores a los 5.000 metros de altura y con unas carreteras no aptas para principantes. Por este motivo, muchos prefieren volar hasta La Paz y empezar su tourné por el sur hasta llegar a Lima para salir del país vía aérea.

Hay otros, como mi compañero, el estudiante de New Jersey, que lleva 10 semanas viajando en autobús, en concreto haciendo la ruta del Che desde Argentina. La verdad es que este chaval era bastante consciente de quién era el Che, así como la falta de cultura por parte de sus compatriotas sobre este personaje y la ideología política que defendía. Tal como lo contaba, a su vuelta no va a poder entrar mucho en detalles sobre los motivos de su viaje continental delante de ciertos conocidos. A su favor, decir que estaba ampliamente documentado sobre el tema.

A NJ Boy le hubiese gustado hacerlo en motocicleta y sentirse Benicio del Toro pero sus padres decidieron negar su permiso. Lo que los progenitores no sabían es que en muchos casos el autobús entraña bastante más riesgos, sobre todo en los trayectos de más de 40 horas sin parar que tuvo que soportar alguien de cerca de 1,90 metros de altura o la falta de sentido común de su compañera de viaje que se echó un trago del grifo y no paró de visitar a American Standard.

Yo, por mi parte me quedé con ganas de volar sobre las líneas de Nazca pero me he prometido que la próxima vez que vaya a Perú me echo las 6 horas de ida y las mismas de vuelta en bus para volar las líneas. Estaba todo listo pero la alerta meteorológica anunciaba rachas de viento fuerte en la zona de Ica y la verdad ir por ir y comerse tantas horas en el bus no me hacia tanta gracia. Así es que compré mi mantita de alpaca, bebí mi pisco, tragé mis platones de tiradito, visité una ruinas que me faltaban las de Pachacamac y la Huaca Pucllana, altamente recomendable esta última, y caminé, caminé sin descanso como viene siendo habitual en esta ciudad.
Y por supuesto me reafirmo en que Perú es una maravilla.
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lunes, 20 de julio de 2009

Mi bisabuela, el cura y la luna

En 1969 mi bisabuela materna tenía 87 años. Era lo que se llama una dama venerable de moño plateado, de comunión y Pepsi Cola diaria y con una cabeza prodigiosa.

A través de la televisión Fercu que había en el salón de casa de su hija, contempló todo el espectáculo lunar y comenzó a operarse en ella un gran desasosiego. Mi madre recuerda como pasó el resto de la noche intranquila y aún por la mañana apenas probó su cafetito con leche antes de ir a su cita diaria de misa de 10, y como enfundada en su abrigito de verano y con su distinguido metro cuarenta de estatura, la abuela Cele descendió con sumo cuidado los cuatro pisos que le separaban de la calle y se marchó cabizbaja en dirección a su parroquia.

A su vuelta, sigue recordando mi madre, parecía rejuvenecida, había encontrado esa paz que le faltaba desde primeras horas de la tarde del día anterior. Se había confesado y había hallado consuelo pero ¿cuál debía ser el pecado de esta abuelita que acostumbraba a pasar la tarde oyendo la radio y quitando hilvanes? No creerse que el hombre había llegado a la luna.

Con esa edad había vivido la boda con intento de asesinato de Alfonso XII (cosa que siempre recordaba), la guerra civil y el alumbramiento de sus 9 hijos, la muerte de su marido y de varios de sus vástagos, y posteriormente viviría el nacimiento de su bisnieta, una servidora, pero no estaba preparada para el "gran paso para la humanidad" que se produciría ese día 20 de julio.
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lunes, 13 de abril de 2009

Fui a Lima y volví

Hermosa, la verdad que Lima es hermosa. Se me fue de la cabeza que estaba en la costa y tan solo me di cuenta cuando una bofetada de aire cálido y marino me golpeó al salir al exterior del Aeropuerto del Callao. Estaba tan emocionada con Machu Picchu que olvidé la capital. Una ciudad grande, bastante bien planificada, muy pero que muy limpia y salvo el que está llena de taxis piratas, todo es perfecto.
Creo que es el paraíso de los enamorados del pescado, en versión cebiche, tiradito, asado, a las brasas, relleno, de cualquiera de las maneras. Aún lo pienso y comienzo a salivar.
El "Pisco Sour" es una de las formas de beber la bebida nacional. El pisco está delicioso pero acarrea bastantes efectos secundarios en alguien como yo. Es más, me dio soroche. Palabra esta que aprendí en mi viaje posterior a Cuzco.
Todas las ciudades tienen sus partes feas, peligrosas o degradadas, por supuesto esta ciudad también, pero me voy a quedar con las zonas que más me gustaron: la plaza de Armas (zócalo, o plaza mayor) que es realmente hermosa, el Olivar de San Isidro (al que dedicaremos una entrada propia por derecho), un pequeño museo que se llama Museo Larco, el Museo Pedro de Osma en el Distrito de Barranco y la vista de la ciudad desde la playa con su desnivel incluido.
Los limeños son gente muy correcta, educada y un tanto desconfiada, no es per se cariñosa en el sentido latinoamericano de la palabra, se acerca más al concepto europeo de cariño.
Me encanto, Lima es la ciudad de los homenajes culinarios y por supuesto que hizo justicia a ese título.
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jueves, 2 de abril de 2009

"Todo es posible en América" (West Side Story)

Casi todo, intentar leer en América Latina a veces es una tarea imposible. Lo intenté en Cusco, lo intenté en Lima, lo intenté en Costa Rica y terminé por olvidarlo en Guatemala.

Entre que una tiene un paladar exquisito para el tema de la lectura (los libros de autoayuda me producen sarpullidos) y ante la nula selección de Cusco, la escasa oferta de Lima y la poco atractiva biblioteca "tica" que versaba entre viajes por parques naturales o La chica de las bragas de oro de Marsé, decidí esperar las horas que me quedaban hasta el vuelo siguiente echando un cabezadita. Pero el destino quiso que me cambiaran el boleto y adelantaran el vuelo unas 3 horas, con lo cual mi difícil elección quedaba pospuesta para el aeropuerto "La Aurora" de Ciudad de Guatemala.
Yo no sabía que la terminal estaba en plena inauguración y para mi desconsuelo que no había nada para leer: ni un periódico, ni una revista, ni una guía de viaje, ni un prospecto, ni un libro de Marsé.
Lo más triste es que entre los establecimientos abiertos y los anunciados como próximas aperturas no se contempla nigún kiosco de prensa o de libros.
Ya sé, ya sé, la culpa es mía. La próxima vez no olvidaré mi librito en la cabecera de la cama.
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martes, 31 de marzo de 2009

De ombligo a ombligo

Ayer recordaba a Gila y su sketch donde relataba como había hecho un viaje con su señora por toda Europa en un tiempo record.
Comencé el día desayunando un matecito y unas tostadas y lo pagé en soles. Comí una hamburguesa con patatitas y una "extinta" mirinda de naranja por algo más de 5.000 colones. A media tarde me agarró la sed y compré una botella de agua en quetzales y la cena por fin, fue en pesos en casita.
Un largo viaje desde el "ombligo" del mundo hasta el "ombligo" de la luna.
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lunes, 9 de marzo de 2009

Vulcan surf en Izalco

Nunca antes había subido a pie un volcán. El Teide y el Pichincha no cuentan, me los eché en teleférico. El destino había reservado mi "virginidad" volcánica para El Salvador y en concreto para Izalco.

El azar quiso que conociera a un fantástico guía y mejor compañero de camino quien me desveló todo lo divino y humano de este titán de azufre y tímidas y penitentes fumarolas. Un volcán estromboliano nacido en 1770, joven y considerado activo aunque en fase de descanso, como muchos púberes.

Izalco junto a Cerro Verde (volcán extinto con una vegetación exuberante) y Santa Ana (volcán activísimo que erupcionó por última vez en 2005) forma parte de un trío llamado el "Complejo de los Volcanes".

Para poder ascender nuestro objetivo antes has de descender el Cerro Verde gracias a los mas de mil escalones de campaña maravillosos, al menos al bajarlos, de esos hechos con troncos y pura tierra entre una vegetación que corta el aliento. Cuando finaliza el descenso solo te queda echarte un traguito de agua y ajustarte los machos para salvar todas y cada unas de las miles de rocas porosas estilo piedra pómez.

Con el paso de los años, los responsables del parque han hecho un pseudosendero en zig-zag que si no estás bastante alerta sueles abandonar. Normalmente te das cuenta cuando comienzas a parecerte a las cabritas de Heidi y subes acariciando cada guijarro con pinta de estar bien anclado. En este punto las conversaciones cesan, tu espalda empieza a sudar y el viento se entretiene en arrancarte insistentemente la gorra. Es en ese momento cuando miras a la cumbre y te das cuenta que te enfrentas a una pared casi vertical que según la Red mide alrededor de 650 metros y entonces el milagro se obra, desaparece de mi mente Silvio Rodríguez y comienzo a preguntarme si no hubiese estado mejor organizar una mañana en la playa. Creo que no, me siento tan insignificante y frágil que esa sensación de desamparo me hace sentirme realmente viva, sentimiento que sé que se acrecentará al día siguiente cuando me duelan los gemelos y los cuádriceps. ¡Cómo me gusta ese dolor!

Y de pronto el jadear se detiene, el corazón que llevas oyéndolo en la garganta durante la ascensión se calla, la sudada se detiene...hemos llegado. La vista de 360º es fantástica, reafirma tus temores de que eres una ínfima parte "feliz"de todo aquello, "feliz" pero ínfima. Una se siente sobrepasada por los elementos.
La sensación de felicidad es plena y fácil de conseguir: unas cuantas horas caminando, sentirte al calor del forro polar, el viento "necio" revolviendo tu cabellera, una diminuta galleta de chocolate y contemplar la grandeza "casi" total de este país tan "cariñoso". Pero esta felicidad no presagiaba lo que este volcán "perfecto" nos tenía preparado, el descenso.

El sendero que seguimos a la hora de subir nos fue vedado, es decir que no hubo manera de identificarlo. Así es que si queríamos bajar sin peligro solo había una solución, bajar a las bravas. Algo bastante sencillo, hacerlo en perpendicular a la pendiente, como si surfearás pero sin tabla, solo tus botas, esa era la gracia. Baste decir que el descenso fue rapidísimo aunque no carente de parte de su riesgo, por eso de los pequeños desprendimientos de sedimentos y los raspones en mis esbeltas piernas de modelo de pasarela. En algunos momentos, según iba dejándome caer tenía enterradas las piernas hasta las rodillas. No daré más publicidad del necesario al papel desempeñado por mis "hermosas" nalgas, solo decir que dos días después he descubierto un rastro de mi paso por allí en forma cónclave cardenalicio (leer significado 2) . El descenso fue "concentrado" por el avance real en metros por segundo, porque has de no perder la vertical, no remover las rocas que van quedando a tu espalda y no lastimarte en exceso.
Aún nos quedaba lo más penoso, subir el Cerro Verde y su millar largo de peldaños. Pero cuando todo estaba perdido, el verde trajo algo de frescor y la conversación volvió y con ello el goce. Y por fin llegamos a la cumbre, sudados, con el cuerpo lacerado y rotundamente felices.


De vuelta, Robert Smith y su banda a todo volumen.

Gracias.

domingo, 8 de marzo de 2009

Fui a El Salvador y volví

Una servidora, que tiene un interés desmedido por conocer lugares, gentes y ver el escenario de episodios históricos, acabó en El Salvador esta semana pasada.
Por primera vez fui sin guía turística, por una razón bastante sencilla, no encontré. Es curioso pero en México encontrar una guía de turismo, actualizada, de algún país de América Latina y en castellano, es misión imposible. Resulta contradictorio ya que la sombra alargada de México invade todos los aspectos de El Salvador, el habla, la televisión, la comida, la música. ¡Qué lástima la tortícolis de México!

Así es que entré en Internet, leí los posibles altos en mi camino, apunte un teléfono y me trepé al avión. La distancia entre el DF y San Salvador, según el oráculo, es de aproximadamente 1.234 kms, una hora y tres cuartos en avión. Realmente tardé más en el viaje al aeropuerto y en la espera, ya que salí de mi casa a las 8:30 y mi avión salió a las 12:10h.
Este viaje se convirtió en una "cita a ciegas" con un país cariñoso, entendiéndose por pequeño y dulce. Este cariño facilita subir un volcán por las mañanas y bañarse en las playas de arena negra finísima un ratito después.
Su gente es muy amable; su gastronomía, deliciosa y el clima especialmente favorable según los entendidos, estos echaban en falta la neblina.

Solo una cosa perturbó mi estancia y era el soniquete de una canción de Silvio Rodríguez que no paraba de tararear. Sí, esa de "la era está pariendo un corazón..." Pero chiquillo, no acababa de parir, tan solo me venía a la cabeza el inicio del estribillo.

No os perdáis la próxima entrega "Vulcan surf en Izalco".
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domingo, 14 de septiembre de 2008

Welcome to the Hotel California...

...such a lovely place ...


Lo prometido es deuda y aquí va mi entrada sobre el supuesto Hotel California de los Eagles.

Está situado en una cálida localidad de Baja California Sur llamada Todos los Santos. Me gustaría pensar que en este pueblín se encontró la inspiración para escribir uno de los mayores éxitos de la música rock pero he estado buscando esta posible relación y no la he encontrado. En la Red corren dos versiones sobre el tema de la cancioncita en cuestión; una, que es fruto del consumo de drogas y dos, que es un canto a Satán. He de reconocer que a mí la visita no me inspiró ni lo uno ni lo otro.

Tras conocer el pueblo y dando por buena la leyenda, intento imaginarme a hordas de hippies barbudos fumando canutos e intentando "hacer el amor y no la guerra" a 55 grados, pero no puedo. Mi imaginación no da para tanto. No solo veo difícil dedicarse a estas dos actividades, veo casi imposible darle a la composición y que no te suden las manos hasta quedarte pegado al mástil de una guitarra . Así es que haré un acto de fe y me comeré el sapo de que los Eagles compusieron esta rola allí.

Lo que sí es seguro es que en 1976, cuando Elfavor no había abandonado el parvulario (Kinder), esta canción formaba parte de un álbum del mismo nombre que fue un hitazo.

Esta historia desértica circula por toda la península (folletos turísticos) y parte del extranjero y atrae a multitud de rockeros a este hotelito. Una construcción que si bien por fuera es de estilo mexicano, (a algunos le puede recordar a las casas coloniales de la película "El Zorro", la de Banderas), la decoración del lobby es un exceso de tamaño y color para los sentidos que me encantó. El patio interior parece un oasis en el desierto, las plantas y la terraza en alto hacen que la temperatura esté un par de grados más baja y tu termostato personal te lo agradezca.

Imprescindible echarse una cervecita si has tenido la osadía de llegar hasta allí pero ten mucho cuidado porque podrás atraer a la maldición...si hombre, la de pasarte el resto del día cantando la frasecita de "Welcome to the Hotel California...".


Un dato curioso, había leído en mi Lonely Planet que esta zona es famosa por la concentración de moteros, pero nunca imaginé que en la carretera me adelantara un motorista con placas españolas.
¡Tan lejos, tan cerca!
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viernes, 15 de agosto de 2008

Clamato

Estuve en Baja California, deseaba conocer la zona desde hace más de 15 años, pero nunca había tenido la oportunidad. De pronto, la oportunidad se acercó a mi vida y allá que me fui sin saber que probaría el más delicioso y sabroso clamato.
Para aquellos que no sepan lo que es un clamato les diré que es la maravillosa versión mexicana del Bloody Mary, con almejas chocolatas, jugo de tomate, naranja y limón, apio, salsa tabasco, salsa Worcertershire, sal y pimienta y en este caso caviar y un "piquete" de tequila, además de los ingredientes secretos.

Tengo pruebas de que no fue un sueño, existen documentos gráficos que saldrán en breve a la luz donde se puede ver la enorme jarra de cristal que contenía esa sublime bebida.

La dueña del lugar una señora con aspecto de hippie californiana, y de nombre y acento californiano de México se preguntó si una servidora le iba a gustar tan suculenta bebida, cuando la mesera confirmó mis personales peticiones se dio cuenta que estaba hablando con una adicta a esta bebida.

Dónde
Baja California Sur es un paraíso donde la temperatura a lo largo del día puede llega fácil a los 50, sin ser un día especialmente bochornoso. Esto no se sabe demasiado bien hasta que no se disfruta. En ese momento, empiezas a darte cuenta que los 40º a los que estamos acostumbrados los castellanos son triviales.

Este estado es la parte meridional de la península de California, una belleza desértica acotada por el Océano Pacífico (Poniente) y por el hasta ahora gran desconocido para mí, el Mar de Cortés (Oriente).

Para los adictos a esta bebida que creo que somos legión pero que estamos ocultos, les diré que en el km. 69 de la carretera 19 de esta península, en concreto a 20 kms de Todos los Santos. Sí, donde el cansino Hotel California de los Eagles (prometo otra entrada), está el bar llamado Arts and Beer.
En este extraño establecimiento de estilo desértico indefinido sirven además del ya alabado clamato, unas almejas chocolatas de tamaño prehistórico y unas deliciosas tostadas de marlin, una orgía para el paladar.
Por cierto, en la palapa del fondo corre una brisa que uno no espera.
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miércoles, 30 de julio de 2008

Fui a Quito y volví

Ecuador es un país que sorprende por su gente, su clima, su gastronomía y por su orografía, entre otras cosas.
Era mi primera vez en Los Andes y no dejaba de pensarlo continuamente. Se convirtió en una obsesión durante los días que estuve en Quito, la culpa fue del Pichincha.
Nunca había subido a más de 4.000 metros de altura y ha sido una experiencia recomendable para aquellos que no padezcan del corazón, tensión arterial, asma...en fin,para los que estén sanos como una manzana o no puedan resistirse a llamada de la naturaleza. Durante tres horas sentí el bombeo de mi corazón en la garganta y un runrún en el pecho similar al que siento cuanto me da por agarrar al pintura al óleo. No paraba de pensar que aún no estoy preparada para ir a La Paz, sin embargo estoy lista para visitar Las Galápagos. Todo en la capital sugiere este viaje a "lo Darwin" pero no os dejéis engañar, Quito es una belleza colonial jalonada de plazas y fachadas que nos devuelven a siglos anteriores y que merece la pena pasear. Todo recuerda a Antonio José de Sucre (Mariscal), lugarteniente de Bolívar y libertador del Ecuador.
Si lo tuyo es el barroco, no te puedes perder la Iglesia de la Companía (los Jesuitas), dorado en estado puro. Si eres un poquito más mundano y te guías por el sentido del olfato y del gusto, te recomiendo que vayas a comer un ceviche de concha o de camarón a alguno de los restaurantes familiares de la ciudad. Yo lo hice en Las Palmeras cerca del Parque de La Carolina. No esperes glamour, ni tan siquiera un servicio acompasado pero si muchas ganas y un marisco delicioso. Como seguramente te quedará hueco para algo más, a cinco minutos andando está la Fruteria Monserrate (Quicentro) donde sirven unos cócteles de fruta o de frutilla con crema (fresas con nata) que sacará el herbívoro que llevas dentro.
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lunes, 14 de julio de 2008

Fui a Zaragoza y volví

La verdad es que nunca había estado en una exposición internacional y creo que me tendrán que volver a engañar para que regrese por iniciativa propia. La verdad es que esta tenía un aliciente extra, toda mi familia estaría allí "kids incluided"...conclusión, el viaje fue genial.
Solo el tiempo no acompañó, y es que...que bajen las temperaturas cerca de 20 grados en un ratinín no es demasiado agradable, entiéndase, cuando uno va en pantaloncito corto y camiseta de camionero y hace un frío del carajo en pleno julio.
Lo más destacable es lo bien que se come en la Expo si uno tiene un poquito de paciencia o decide reservar con tiempo. Deliciosas las tostadas de atún del Contramar (restaurante mexicano) situado en la segunda planta, justo al lado del Pabellón de México. Las tostadas son exactamente iguales a las que puedes comer en este establecimiento de la capital mexicana, un regalo para el paladar. La vieira "no tiene madre" y la margarita de mango invita a pecar como diría Paquita "la del Barrio".
No dejen de probar el solomillo del restaurante de Uruguay. Si les queda tiempo, entren en algún pabellón.
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domingo, 6 de julio de 2008

Fui a Valencia y volví

Hace ya unos días que "fuí y volví"pero me agarró la desidia y no he podido escribir esta entrada. No había estado nunca en Valencia ciudad y para mi alegría me pareció un sitio estupendo, de esos que cuando vas y ves decides que no te importaría vivir allí. El centro histórico es un regalo, La Ciudad de las Artes es como un oasis blanco y azul en mitad de una rambla . Los colores son tan intensos que es imprescindible llevar las gafas de sol puestas para que el resplandor que emite no te haga guiñar los ojos. En fin, que no hay que dejar de ir, se come estupendamente, se pasea mejor y se bebe una horchata que además de quitar la sed te hace perder el sentido.

Imprescindible conocer la Lonja de la Seda, te dejará sin aire.
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lunes, 9 de junio de 2008

Fui a Barcelona y volví

Esta vez mis pasos me alejaron de la Ciudad. Me acantoné en un pueblito a disfrutar de la familia, leer, pasear y comer. Este viaje fue un homenaje a la maravillosa comida a la brasa que se come en las masías catalanas. Espectacular las verduras a la brasa, las chuletas de cabrito, la esqueixada de bacalao y un sin fin de platillos deliciosos, de esos que te hacen salivar...ujjjjjjjjjjjjjjj
Fuimos a un lugar que está a cinco minutos de casa en coche, siempre que el conductor no esté ennortado y nos dé una vuelta de 20 minutos. Pero llegar a Can Rectoret se convirtió en un apasionante viaje en familia con cánticos incluidos.
Decidí tomar el puente aéreo, lo cual llevó a que se cumpliera los temores más predecibles, el secuestro de una hora por parte de Iberia en el vuelo de ida. La razón que se nos dio no nos tranquilizó nada, se había roto el ordenador del avión. Es lo que tiene el puente aéreo... lo mejor, acabé de leer el libro de Eduardo Mendoza. Creo que era el único pasajero que estaba riéndose mientras estaba amarrado a su asiento y sin posibilidad de ir al baño...viene a cuento de la temática escatológica de esta divertida novela y de la absurda norma de navegación aérea que impide el uso del baño cuanto el avión está en tierra. Está claro que no contemplaban los retrasos del Puente Aéreo.