
Este piso está destinado a todos aquellos con cierto espíritu bíblico a lo “derrota a Goliat”, personajes de novelas de Miguel Delibes, íberos en día de caza, pero no veo a ningún estudiante tentado por una "microhonda".
si no es molestia

Este piso está destinado a todos aquellos con cierto espíritu bíblico a lo “derrota a Goliat”, personajes de novelas de Miguel Delibes, íberos en día de caza, pero no veo a ningún estudiante tentado por una "microhonda".
He vuelto a abrir los ojos en el Santo Reino. Estaba yo contrariada en los últimos días por mi vagabundear prescrito pero fue alzar los ojos, encontrarme con este hallazgo y esbozar una sonrisa. Simplemente me dio por pensar el amor que el fabricante del rótulo o el dueño del bar debían tener por las tildes. Pues nada, ¡¡¡vivan las tildes!!! "Pásate al vapor" es el eslogan de la última octavilla de publicidad que me han dejado en el parabrisas de Leo, es de una marca de cigarrillos electrónicos. Si hace un par de años los establecimientos de compra de oro se pusieron de moda, ahora es todo este rollo del pitillo recargable . El Santo Reino se ha visto invadido por esta plaga y lo más divertido es que los señores lucen colgado del pescuezo el susodicho aparatito. Me recuerda a esa época, fácil hace más de 10 años, donde los modernos llevaban ese santo laico que era la memoria USB sobre el pecho sustituyendo al Cristo de Dalí. ¡O tempora o mores!

Eran blanquitas, eran níveas, tenían el borde de color pistacho y eran súper blandas. ¡Qué digo! eran... tiernas, no me rozaban, ni malograban mis pies de ET. Eran de tejido, de esas que dejan que te transpire el pie y además, eran nuevas. Llevábamos una semana juntas, aún no nos conocíamos bien, razón por la que aún no les había puesto nombre. Y ahora, ya es tarde para eso, deben estar en el limbo de las zapatillas de deporte sin nombre o quizás peor en el maletero de la mujer que me las sustrajo del gimnasio a más de 40ºC.
Ni si quiera me cabreó, me hizo hasta gracia (quizás porque no estaban dentro las plantillas ortopédicas) porque en el fondo me lo esperaba. Fue el único día que no las había guardado en la taquilla mientras hacia otra actividad, pero es que no había casi nadie. ¿Quién iba a imaginar que esto sucediera en el gimnasio mejor puesto y con las mejores instalaciones del Santo Reino? Abrigaba la ingenua esperanza de que la gente fuera decente, pero me equivoqué. Este viernes solo fue una versión de Soto del Real, un establecimiento imponente con gente con mucho glamour pero muy choriza.
El coraje no es porque me hayan quitado mis zapatillas nuevas, es que quien me las ha quitado es una compañera del gimnasio. Con toda seguridad conozca hasta mis marcas de nacimiento. Quiero pensar que es del club de la no recatadas porque sería un mal chiste que fuera del club de la vergüenza, porque si algo debe dar vergüenza en esta vida, es ROBAR.
Me sentí mucho mejor cuando unos compañeros estupendos me invitaron a una cerveza a la salida y me contaron que a un monitor de spinning le robaron el maillot sudado. Llegamos a la conclusión de que eso fue un acto de fetichismo y lo mío, quiero pensar que de necesidad, ja, ja ,ja, ja.
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El aprendizaje es como el amor, está en el aire que diría Paul Young. Cuando uno se acerca a la cafetería de mi centro de trabajo, lo que con toda seguridad va a aprender es geografía.
Esta semana el correo me ha facilitado un dejavú energético inverso. Suena algo complicado pero es muy sencillo de explicar. En el buzón de mi casa apareció una octavilla, era la publicidad del distribuidor oficial de gas butano. A punto estuve de doblarla para deshacerme de ella pero entré en el ascensor e instintivamente deslicé mi mirada sobre la hoja. Decía así:
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Cuando acabé de leer la publicidad, fue inevitable, me vino a la cabeza la imagen de Javier Cámara en la película Torremolinos 73. En ella, interpretaba a un joven que tenía que meterse a actor porno casero (Alfredo López) junto con su señora,Candela Peña, para poder vivir. Era un vendedor de enciclopedias que no llegaba a fin de mes.
Ellos mismos se inventaban los argumentos y como no, uno fue el del mito del butanero llamando a tu puerta. Supongo que era la versión hispana de la escena tórrida de la mesa de la cocina con Lana Turner y John Garfield en El cartero siempre llama dos veces.
Javier Cámara hacia de repartidor de butano, lucía el mono naranja anudado a la cintura y camiseta interior de algodón o lo que en mi casa se ha llamado toda la vida "camiseta de Jesús el de 'La Gamba'". Sujetaba con una sola mano sobre su hombro una bombona de butano mientras se apoyaba en el quicio de la puerta de la cocina. Lucía un sex appeal más que dudoso, casposo... y en esas estaba cuando el ascensor llegó a su destino y a mí se me erizó el vello, no por imaginarme a un butanero de esta guisa llamando a mi puerta, qué también, si no por tener que volver a estar pendiente de que pase el camión del butano tocado el claxon. Estoy convencida que con la suerte que tengo no estaría en casa para poder atender sus requiebros energéticos y volvería a ducharme con agua fría.
No descarto que esto pase y tenga que echar mano de esta propuesta energética. Y a esperar que Alfredo López se apoye en el quicio de mi puerta.
Este sábado ha sido un día de ciclogénesis explosiva en todo el país, el nombre que le han dado es "Gong". En el Santo Reino nos despertamos con vientos de 134 km/h.
Una que tiene "la maldición" del fin de semana, fue despertada por el azote del viento en la persiana de su recámara. Si a esto le sumamos la constante previsión catastrofista que me persigue, tras levantar la persiana y comprobar como las acacias de enfrente estaban doblándose, salí corriendo hacia la calle con el único pensamiento de ¿Estará a salvo Leo? Leo es mi coche y estaba estacionado bajo un enclenque "árbol del amor" pero por lo visto sólido, sólido, porque no se deslomó encima de mi auto. Eran las 7:05 h, y mi previsión llegaba tarde pero sin consecuencias, la ráfaga de viento que me despertó fue la mera, mera, aunque no lo he sabido hasta esta mañana cuando he entrado en la AEMET.
El resto del sábado me vi conminada a estar acantonada en casita. El viento huracanado y la lluvia no cesó en todo el día y como único recurso me leí toda la prensa nacional, los confidenciales y un apasionante libro sobre La invención de las tradiciones de Hobsbawm que nada tiene que ver con lo que nos ocupa.
Durante esta jornada informativa pude constatar que Gong limpió las atmósfera de polución. Para ser más exactos, trasladó la polución a otras latitudes, en concreto a la cima del PP. Este viento barrió de la actualidad el ático de González en Marbella, la financiación de Unió, el Puloj Gate, los eres falsos andaluces y un largo étc. de miserias políticas.
Este episodio de la naturaleza demuestra que hay cosas que se aferran como la mala hierba y es la pobreza, no solo la que está dejando sin comer a nuestros vecinos y amigos, sino la pobreza de valores que se ha instalado en la clase política. Y digo yo, tantos años dando la matraca con el tema de la educación para la ciudadanía, el aborto, la lengua vehicular, que si es en defensa de nuestra identidad y si es por mantener o rescatar los valores perdidos y resulta que los señores se les había olvidado el tema de dar ejemplo y se lo estaban llevando "ensobrado". No los culpo, los disculpo. Supongo que cuando te eligen para un cargo de representación se opera en tí un cambio tan grande que te lleva a pensar exclusivamente en los demás, en "normalizar" su vida y te olvidas de tí mismo ¡Qué mayor prueba de generosidad nos pueden dar!
Espero que este viento no haya barrido de los diarios la injusticia del cierre de las urgencias rurales en CLM, el Madrid Arena o el indulto del "mardito" kamikaze entre otras obras gloriosas de nuestros "elegidos".
Desgraciadamente, el viento ya está cambiando de dirección y esta vez viene del sur, a modo de viento sahariano. Se está formando una gran tormenta de polvo en el Sahel que no tardará en llegar y contra la que tenemos que protegernos desde ya, pero como no estamos a lo que estamos...
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Perdón por el silencio. Es lo que tiene mudarse. Uno tiene que adaptarse al nuevo ecosistema, y ver como es la vida en la nueva charca. Una vez superado el trámite, que en mi caso suele ser bastante corto, pues a ponerse al tajo. Me he mudado a lo que se llamaba en la Edad Moderna, Santo Reino. Me temo que en aquella época estaba la cosa un poco más animada que en la actualidad. Aunque no desespero, pienso que esto se puede animar. Y si no, pues siempre tendré el consuelo que proporciona una buena botella y un buen libro.
Por lo pronto, esta semana previa al Día de Muertos, me he dado al buñuelo y a la pertinaz pesadez de estómago que me ha atacado en cada bocado. Además, me he zampado algún que otro hueso de santo y he innovado con una nueva especialidad culinaria, que a decir verdad... pues como que no. Estoy hablando de las gachas dulces, con un intenso sabor a anís que me recuerda la botella añeja de Marie Brizard que mi padre guardaba en el mueble bar. Evitaré los adjetivos de dicho bocado por eso de herir sensibilidades en mi nuevo terruño pero como decirlo...las gachas no son lo mío.
Pero el persistente sabor a anisete no me ha desanimado y como todos los años por estas fechas, estoy de un excelente humor. Ya he colocado mi altar de muertos y mañana que es el día clave, colgaré la foto del mismo para que disfrutéis de mi pequeño homenaje. Contra la creencia popular de que es algo macabro, a mi me parece maravilloso celebrar que hemos podido compartir parte de nuestro tiempo con los que se han ido. Es algo así como marcarse un disco tributo a un conjunto de rock pero sin descargarlo del I-tunes y en el salón de tu casa. ¡Me ha quedado "peteño" pero muy cariñoso!
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