Eran blanquitas, eran níveas, tenían el borde de color pistacho y eran súper blandas. ¡Qué digo! eran... tiernas, no me rozaban, ni malograban mis pies de ET. Eran de tejido, de esas que dejan que te transpire el pie y además, eran nuevas. Llevábamos una semana juntas, aún no nos conocíamos bien, razón por la que aún no les había puesto nombre. Y ahora, ya es tarde para eso, deben estar en el limbo de las zapatillas de deporte sin nombre o quizás peor en el maletero de la mujer que me las sustrajo del gimnasio a más de 40ºC.
Ni si quiera me cabreó, me hizo hasta gracia (quizás porque no estaban dentro las plantillas ortopédicas) porque en el fondo me lo esperaba. Fue el único día que no las había guardado en la taquilla mientras hacia otra actividad, pero es que no había casi nadie. ¿Quién iba a imaginar que esto sucediera en el gimnasio mejor puesto y con las mejores instalaciones del Santo Reino? Abrigaba la ingenua esperanza de que la gente fuera decente, pero me equivoqué. Este viernes solo fue una versión de Soto del Real, un establecimiento imponente con gente con mucho glamour pero muy choriza.
El coraje no es porque me hayan quitado mis zapatillas nuevas, es que quien me las ha quitado es una compañera del gimnasio. Con toda seguridad conozca hasta mis marcas de nacimiento. Quiero pensar que es del club de la no recatadas porque sería un mal chiste que fuera del club de la vergüenza, porque si algo debe dar vergüenza en esta vida, es ROBAR.
Me sentí mucho mejor cuando unos compañeros estupendos me invitaron a una cerveza a la salida y me contaron que a un monitor de spinning le robaron el maillot sudado. Llegamos a la conclusión de que eso fue un acto de fetichismo y lo mío, quiero pensar que de necesidad, ja, ja ,ja, ja.
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domingo, 7 de julio de 2013
Me han birlado mis zapas nuevas
miércoles, 25 de febrero de 2009
Crónicas del gym. Primeras impresiones
He tenido que acostumbrarme a la altura, siempre me pasa, pero una vez adaptada me he inscrito en un gimnasio cerca de la casa. Al parecer es un centro de postín, si mis ex compañeros del gimnasio municipal pudieran verme, no se lo creerían. Pues sí amigos, es de tanto postín que al parecer gran cantidad de estrellas de telenovelas y cantantes patrios se dan cita en él.
Bien es sabido que no pongo demasiado la tele por lo que no llego a descubrir quién es quien. Además es un reto bastante difícil puesto que la mayor parte de ellos se cala la gorra visera hasta las cejas y no hay manera de tener un retrato robot, podría hacer una selección previa entre los tipos que están más depilados que una servidora, lo digo por ir eliminando sujetos.
En cuanto a las féminas siguen el mismo patrón, gorrita a lo Sargent Pepper y sujetador wonderbra de leopardo bajo camiseta de tirantes blancos, pantaloncitos ajustados de esos que hacen perder la compostura al heterosexual más pintado. La verdad es que deben dedicarse a la farándula porque pasan bastante tiempo dándole al bíceps y tienen unos cuerpos esculturales. Yo sigo discretita, a lo mío, con mis dos coletas y mis rodilleras cual Clarita la de Heidi. Y es que no nací para esto aunque lo intento.
Un amiguete me ha dicho que uno de los protagonistas de la telenovela "Las tontas no van al cielo" está siempre a la hora que él va. Un día de estos haré una búsqueda en internet, memorizaré sus rasgos y me pondré el disfraz de cazadora para ver si le pillo entre "lagartija" y "lagartija".
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