domingo, 27 de febrero de 2011

Pegatinas Gate

Me encanta, el Consejo de Ministros que lo mismo ayuda a dirigir nuestros designios como nación, que expone las ocurrencias de nuestro líder nacional de una manera colegiada, es genial. Ha decidido hacer frente a la crisis del Norte de África y en concreto la situación de guerra que se vive en Libia y que afecta directamente al precio del crudo, a golpe de pegatina.

Quiero imaginar que nuestro gobierno está tan aterrorizado por las encuestas en su contra, para las próximas elecciones municipales y autonómicas, que han decidido poner en marcha la "Operación Gomet" y desviar así la atención. Digo que quiero imaginar, porque si la única solución que se les ocurre para hacer frente a una eventual crisis de petróleo,  es reducir el límite de velocidad, definitivamente en manos de quién estamos.

La vuelta a la energía nuclear (que ahí va), un horario de trabajo contínuo o el teletrabajo, la ampliación de los horarios de los transportes públicos, un ajuste en el precio de los transportes de cercanías y si hasta me apuras, el uso de bicicletas me parecería bastante más acertado. ¡Ahhh, y por supuesto ahorrar los costes de la campaña electoral en ciernes! Pero que tonterías digo, con esto no se recauda.

Haciendo memoria... la última persona que le dedicó tanto empeño a unas pegatinas fue Alaska en su dueto con Raphael y su versión de Divina de Santiago Auserón.


"...Te veo bailar con pegatinas en el culo
y mueves con tu ritmo la cara de tus fans.
Eres una bruja de oro eres un pequeño gangster
estuviste con Kaka de Luxe pero no te oí cantar"


Yo a lo mío, a poner el controlador de velocidad, a tararear bajito que no se note y a ser agradecida por pensar en mi economía.
.

lunes, 31 de enero de 2011

Un tetris en mi cocina

Nunca se me han dado bien los vídeojuegos, supongo que la incapacidad que tengo para terminar una partida con éxito estará diagnosticado y tendrá un nombre científico. No soy carne de cañón ni para la Wii, la PSP, la Nintendo o cualquier otra que vaya a salir. He de confesar que los juegos que  más me gustan son el buscaminas y por supuesto el solitario, soy bastante previsible.

Lo que siempre me ha puesto de los nervios es el Tetris. Por alguna extraña razón y por falta de horas delante de la maquinita, no conseguí pasar ninguna pantalla. Cuando me confiaba, las piezas empezaban a colocarse descontroladamente y en cuestión de segundos llegaba al tope y se acabó, adiós a mis cinco duros y a mis sueños de convertirme en Lady Tetris e inscribir mis iniciales para la posteridad. Pues bien, con el paso de los años he superado esta fobia pero me he dado cuenta de que tengo un Tetris en mi propia cocina, los trastos de mi fregadero. 

Mi maravillosa loza se erige como hermosos tetriminos, con un equilibrio imposible de mantener en dirección al armario que hay justo encima. No hace falta que nadie me diga nada, lo que tengo que hacer es agarrar el Scotch Brite  (tiene más glamour en inglés) y echarme esa partida, pero no sé porqué aparecer como Lady Mistol no me seduce de la misma manera.
.

domingo, 23 de enero de 2011

Puticlubes y ovnis

Hasta hace unos años que Ágata Ruíz de la Prada tuvo el atrevimiento de combinar el color rosa y el color rojo, este era un tándem poco visible. En la actualidad y más precisamente en la nocturnidad, son los dos colores que sobresalen por encima de olivos, vallas ciclónicas, naves industriales, fábricas de galletas, filas de adosados que mordisquean unos pinares maravillosos y todos los demás "bultos" que puedes intuir al pie de la carretera.

Y todo porqué, porque las casas de lenocinio, que la RAE define como "casa de mujeres públicas" (me encanta esta definición), de las provincias de Palencia, Valladolid... (son las que descubrí anoche)  lo tienen como reclamo para los ardientes y adustos caballeros y para todas las naves espaciales que sobrevuelen dicho espacio aéreo, que hay que decirlo.

Si el Hombre de Roswell decidiera volver a darse un garbeo, estoy segura que lo haría sobre la A-67. ¿Quién quiere estrellarse en Nuevo México otra vez?
.

domingo, 9 de enero de 2011

El último bocado

Ataqué con furia visigoda el último pedazo de Roscón de Reyes que me había tocado en el reparto de viandas de la susodicha y mágica noche. Tenía la esperanza de que algo diferente me pasara, algo como que el  roscón no tuviera sorpresa y estuve a punto de conseguirlo. Mi deseo se truncó, porque en el últimísimo bocado que iba a meterme en la boca con su ración generosa de nata, apareció el monigote. Allí estaba, un terrible muñequito de cerámica semipintado a mano que semejaba un payaso, al estilo del cartel de la última película de Alex de la Iglesia.

Decidí ahorrarme ver el regalito rodando por la cocina todo el año.  Lo tenía claro, me desharía de él, de la manera más limpia y rápida, lo arrojaría al cubo del reciclaje. No pude soportar que esta obra de arte que podríamos catalogar entre mis logros de las clases de pretecnología de las monjas y un artículo de  un todo a cien, me hubiese arruinado la entrada que iba a  titular "El pastelero que me esquivó".

¡Cómo echo de menos al David Niven de la crema pastelera!  Con su sutil bigotillo y su chaquetilla blanca  tras el mostrador de Marfil... eso si era glamour.
.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Tron y la pérdida de la virginidad

Eso es precisamente lo que ha pasado. He dejado de ser virgen como espectadora de películas en 3D. Estuve tentada de ver Kung Fu Panda en este formato, pero un arrebato de cordura me hizo dejar este momento tan especial para otro "flim" y así he hecho.

He visto la película Tron: Legacy en 3D y he salido encantada y con cierto dolor de cabeza por el sistema en cuestión. La verdad es que pese a que el argumento no es una adaptación de una obra de Miguel Delibes, y no lo pretendo, tampoco llega a ser el guión de una de Steven Segal. Se deja ver y lo mejor, es que recuerda a las antiguas películas de ciencia ficción.
Hay bastante que contar en tema de vestuario, música y decorados pero no es plan de arruinar la película a nadie.

Eso sí, creo que en el 2D me siento más cómoda.
.

martes, 21 de diciembre de 2010

La pasión de Siberia

Se llama Vadim Repin y toca el violín con tal pasión que no soy capaz de describirla. Simplemente me quedé hipnotizada, no podía dejar de mirar sus manos y por supuesto no pude articular palabra al terminar su interpretación.

Siempre he pensado que si existiese la reencarnación me gustaría ser una mata de perejil para estar en todos los guisos, o como se dice en México ser el "ajonjolí de todos lo moles", pero desde hace dos días he decidido cambiar mi testamento vital, quiero ser el arco de su "Bonjour".

Por cierto, la pieza que interpretó fue el Concierto para violín y orquesta, en la menor, opus 82 de Glazunov.

¡Larga vida a Alexander Glazunov!

sábado, 11 de diciembre de 2010

Quiero ganar el Nobel de Literatura

No se me tiene que olvidar incluir esta petición en mi breve carta a los Reyes Magos. Sí, quiero ganar el Nobel de Literatura porque quiero ser tan feliz como Vargas Llosa. Además, deseo ser peruana de nacimiento, pero esto, a mi edad, me va a resultar del todo imposible. Supongo que esto confirma que el sueño de obtener el galardón sueco, es suceptible de hacerse realidad. No todo está perdido.

Me dicen que ya es tarde para ponerme al tajo y hacerme con una carrera literaria de enjundia. A mi me gusta pensar que todavía soy muy joven para merecerlo. Solo necesito tiempo y tranquilidad. Si Jelinek lo consiguió hace unos años ¿por qué yo no? ¡Mira que soy mala!
.