No es que no tuviera nada que contar, es que no he tenido tiempo para contarlo. Pero he aprovechado mi silencio para observar y hete ahí que en estos dos meses mi vida ha cambiado de rutina y ahora paseo por Complutum a diario y al alba, un ejercicio bastante saludable que me agudiza los sentidos y me encanta.
Pues a parte de descubrir que los romanos ya la encontraron tan fascinante como una servidora, me he dado cuenta que al igual que en mi pueblo proliferan unos establecimientos que compran oro, y algunos hasta se han convertido en cadena con ocho establecimientos por las provincias de Madrid, Toledo, Cuenca y Ciudad Real. La verdad es que la cosa debe andar bastante mal cuando afloran estos sucedáneos del Monte de Piedad, si hombre el que salía en la canción de Clavelitos.
Me bombardean con una publicidad en amarillo chillón y me reclaman mis joyas, papeletas del Monte, plata o antiguedades. No sé, tendré que ponerme a rebuscar por casa si tengo algo de lo que solicitan, lo más divertido es que además tienen el servicio de "alquiler de joyas para bodas, comuniones, eventos,..." y "todas las joyas pasan un proceso de higienización" supongo que se han dado cuenta de la falta de cultura en cuanto a alquiler de segunda mano de objetos tan personal que tenemos los españoles.
La verdad es que pertenezco a esa generación que solo asocia el Monte de Piedad al nombre de una entidad bancaria madrileña, pero ahora que me pongo a pensar recuerdo perfectamente donde está en México, a un costado de Catedral y las colas tan grandes que se ven a su puerta a finales de mes.
Yo lo único que puedo hacer y ya he hecho es comprar un décimo de lotería del sorteo del Oro de la Cruz Roja, que como dice el eslogan "no es por el oro", pero también.
lunes, 7 de junio de 2010
Oro parece, platano es
sábado, 3 de abril de 2010
Semana de la torrija
Le pese a quien le pese, es la semana de la torrija porque es Semana Santa.
Es más, mañana es el día grande, domingo de Resurección. Se supone que tengo que estar feliz por el día en cuestión, pero me entristece pensar que tendré que esperar otro año para poder comer las deliciosas torrijas de mi Santa.
Claro que se pueden comer torrijas en cualquier época del año, pero no después de volver de ver la procesión con los sobrinos, para merendar, para desayunar o como "pasaba por la cocina y me he encontrado esta bandeja por aquí".
Lo mejor lo dejo para el final, la familia Elfavor ha adoptado una tradición como propia en esta semana de pasión y a modo de penitencia. Las torrijas para que sienten bien se deben comer en número par: dos, cuatro, seis... ahora tan solo hay que convencer a la repostera para que rebaje el calibre de las mismas, cosa difícil si tenemos en cuenta que durante la preparación de las cuatro tandas que se ha marcado esta semana, no ha parado de decir que las "gorditas son más jugosas".
Pues nada, una tradición a la que damos la bienvenida y que nos va a reportar muchas alegrías y muchas calorías.
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viernes, 12 de marzo de 2010
Fui a Praga y volví
Praga es maravillosa, allá donde mires está llena de referencias a Wescenlao, Carlos, Rodolfo y demás reyes bohemios, también turistas y esas horrorosas tienditas de recuerdos que afean el paisaje. La comida y la cerveza, lo mejor de lo mejor, con un precio más que razonable. Tan es así que es más barato comparativamente comer o echarse una cerveza, y allí la ponen de medio en medio litro, que comprar un imán para la nevera. Por lo tanto, no traje ningún imán, je, je, je.
Los checos son adustos, secos y algunos especialmente hoscos con los españoles. Lo que se dice gente risueña yo no vi, pero también es cierto que no vi a todos los checos. Curiosamente el recuerdo que tenía de los checos era lo amable y las ganas que tenían de hablar con alguien que para ellos sonaba tan lejos como España, supongo que nos lo hemos ganado a pulso por ser unos turistas cansinos.
En cuanto al gusto por la música es simplemente envidiable. Si, creo que sigue siendo tan espectacular como hace casi 20 años, no decepciona.
sábado, 27 de febrero de 2010
Una eternidad de 120 segundos
Esta mañana tembló en Chile con una intensidad de 8.8 en la escala de Ritcher. Se dice que fue durante dos minutos. Al margen de la sensación de impotencia y el pellizco en el estómago que me produce la destrucción y la muerte que conlleva un episodio de la naturaleza como este, me llama la atención la duración del mismo.
Dos minutos son una eternidad, yo he padecido un par sismos de grado 5, otros tantos de grado 6 e infinidad de grado 3 y 4. He de reconocer que estos ni los he percibido pero los de grado 6 se notan y se notan bastante. Su duración fueron de unos 20 segundos y durante ese minúsculo tiempo, rezas todo lo que sabes y te encomiendas a toda la corte celestial, de ahí la importancia de estudiar religión y lo desamparado que se tiene que sentir uno que solo haya dado educación para la ciudadanía.
Curioseando por la página del Servicio Sismológico Nacional de México he descubierto que Chile, para su desgracia, tiene el récord mundial en este campo desde el año 1960, cuando tembló en Valdivia. En esa ocasión, la intensidad fue de 9,5.
No sé que está pasando en el mundo, en concreto en esa parte del mundo. Si, soy consciente de la falla de San Andrés, de la placa de Nazca y bla, bla, bla pero con todo y con eso, no lo entiendo.
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viernes, 26 de febrero de 2010
Perdón, pero no apunto maneras de rockera
Lo confieso, he ido a un concierto de Fito y los Fitipaldis, curiosamente pensaba que no me sabía ninguna canción pero, para mi sorpresa y para la de Labraquet, me sabía más de una y de dos.
El directo que tienen es muy potente, limpio, nítido, muy profesional, nada que ver con los teloneros, "La cabra mecánica". De estos, salvo la canción que cantan con María Jiménez, una servidora no distinguió ningún estribillo. Además de por que no me las sabía porque el sonido era tan ratonero, tan a lo perroflauta que no se entendía nada de nada.
El concierto fue en la nave donde ponen en mi pueblo la feria de maquinaria agrícola, lo que ahora se llama recinto ferial de manera políticamente correcta. No deja de ser una nave industrial con todos los servicios, salvo el termostato, porque frío hacía un rato.
Todo esto para decir que me encantó, si obviamos lo de estar de pie tantas horas, los apretujones y el molesto humo de tabaco puro y aderezado que casi acaba conmigo. Lo sé, lo sé, los conciertos son así pero mis últimos conciertos no han coincidido exactamente con lo vivido. Supongo que somos hijos de nuestro tiempo y que Bach no se quitaría la peluca y la lanzaría al público y todo el rollo, digo yo. Pero, no sé, me cuesta imaginar que no hubiera ningún barroco cañero.
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lunes, 15 de febrero de 2010
Elegía visual por San Valentín
Ayer por ser el día de San Valentín, decidí no quedarme en casa esperando que nadie me enviara flores, bombones o un pedrusco de Tiffany y me fui al cine. Estuve viendo la película de Tom Ford, "A single man". Mi primer comentario después de ver el "flim" fue "si esta es su ópera prima..."
La verdad es que el tema es de lo más valentianiano, poco original y triste, bueno tan triste como la vida, porque nos olvidamos de lo que sufren las personas cuando su pareja, su hijo o su compañero de trabajo de toda la vida, fallecen. Lo curioso del cine es que nos hace una envolvente a modo de empanadilla china, una carambola políticamente correcta puesto que si el amor es entre dos personas del mismo sexo, el dolor es más intenso. Error, el dolor no entiende de sexo.
El argumento es el mismo de las telenovelas, amor-dolor-amor pero el discurso visual y la imagen es, como decirlo, como leer un libro. Ford consigue transmitirnos el estado de ánimo de un derrotado Colin Firth a través de caricias, olores, sonidos y sueños. Un compendio de sensaciones que nos hacen comprender al personaje en su decisión y nos arranca las mismas sonrisas que a él, tiene su punto cómico. Para hilar todo el discurso se sirve de unas imágenes granuladas, apagadas, sin vida, en contraste con todo un universo de colores algo fluorescentes que giran a su alrededor.
Si la cosa no te convence, siempre puedes hacer recuento de ojos, tabaco, botellas de wisky y ginebra, admirar Los Ángeles de los años 60 y a una Julien Moore, a lo Barbarela, en un estado de gracia soberbio .
Si te gustó la película de "Los albóndigas en remojo", esta no es tu película.
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viernes, 12 de febrero de 2010
Bach y los perroflautas
Y volví a pecar. Me confieso, tenía gula de Barroco. Me siento...como decirlo, me siento como Fernández de la Vega con su "gula de poder" pero en formato musical.
Ayer tuve la fortuna de escuchar los Conciertos de Brandenburgo y de leerme la información antes de que comenzaran a ejecutar cada uno de ellos. Me faltó poco para levitar pero como estaba en la penúltima fila del auditorio, no había espacio suficiente entre mi cabeza y el techo de la Sala Sinfónica.
A medida que iba transcurriendo la interpretación, iba calificando los conciertos y pensando cual de ellos me gustaba más y cuando acabó, no pude decidirme entre el número 2, el número 4 y el número 5.
Pero el que me arrancó esta entrada, sin lugar a dudas fue el número 4. En este concierto, dos de los ejecutantes tocaban sendas flautas de pico o lo que para mi desde la lejanía eran flautas de madera al estilo Honner, extras de tamaño. Sí, como las que tocábamos en la primaria pero en versión siglo XVIII y fue en este momento cuando pensé en los perroflautas que hay en este país y si Bach levantara la cabeza.
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