miércoles, 1 de diciembre de 2021

Calendario de Adviento relleno de queso

Hace ya varias semanas, me compré un calendario de Adviento. Desde entonces, cada vez que abro el frigorífico he elevado una plegaria para que llegase pronto el 1 de diciembre y hoy ha llegado.

 

He despegado las dos partes que forman mi calendario que vienen unidas por un adhesivo, he visto las 24 ventanas que lo componen y he deseado que el producto estuviera hecho en la provincia de Ciudad Real, en la de Zamora o en Navarra de donde son mis D.O. favoritas,  pero no ha habido suerte, era una vitualla  “made in UK”. 


La nacionalidad del almanaque quesero era sobradamente conocida, pero aún sigo creyendo en los milagros y en la magia de Navidad. Una no pierde la esperanza de encontrarse una cuñita de queso manchego curado en el lugar de la mini pieza de cheedar ahumado de 20 gr. que había tras el ventanuco número 1.

Estaba rico, pero le queda para estar delicioso


sábado, 27 de noviembre de 2021

La Mona Lisa, el aprendiz diferido y la reflectología

Esta semana me he acercado a El Prado a echar un vistazo a las exposiciones temporales. Una de ellas es la llamada “Leonardo y la copia de Mona Lisa. Nuevos planteamientos sobre la práctica del taller vinciano”.

Esta pequeña, curiosa y evocadora muestra me ha recordado un sobre de papel negro que tengo metido en un cajón desde hace unos años.


Gracias a la reflectología infrarroja, un método de investigación que permite visualizar las capas de pintura bajo la superficie, los estudiosos del arte nos desvelan la forma en la que se trabajaba en el taller de Da Vinci. No es magia potagia, es simplemente la aplicación de la tecnología.


Junto a la “Mona Lisa madrileña” se exponen unos paneles explicativos que muestran como el discípulo, que pintó este cuadro, incluía cambios y/o correcciones al mismo tiempo que lo hacia el Maestro durante los primeros estadios de la ejecución del trabajo. Hay que recordar que Leonardo cargó con “La Gioconda” en sus diversas mudanzas y continuó durante años dando pinceladas.


Fue llegar a casa, buscar el sobre y sentirme como ese anónimo discípulo de Da Vinci. En mi caso, nada de trabajar de manera simultánea con el artista, soy más de diferido. Han pasado 114 años desde que Isaac Israels terminó de pintar “Donkey riders on the beach", 1890-1901. Empleó 11 años en darle el toque final. Yo, por mi parte, tardé cerca de 20 minutos en versionar de la manera más fiel este maravilloso cuadro.


Recuerdo el rato que pasamos Niperry y servidora sentaditos como buenos niños holandeses dentro del aula de actividades del Rij Museum. No eramos conscientes que estábamos haciendo historia.


Lo sé, lo sé, es difícil distinguir el original de la copia. Tan solo la mentada reflectología sería capaz de mostrar las diferencias entre la pincelada de Israels y la mía.



Solo me queda cruzar los dedos y esperar que la crítica me valore como me merezco. 










viernes, 19 de noviembre de 2021

Hoy no es black friday

Por lo que tengo que suponer que ayer no fue el Día de Acción de Gracias. Todo esto me lleva a la conclusión de que me comí el pavo para cenar cuando no tocaba. 

Me explico: por ese afán mío de dar un toque de alegría a mis días, desde hace años en esta casa se celebra la “Thanks Giving Dinner”. Nuestras gracias suelen ir dirigidas a la vida en general y a los que nos rodean, lo del “Mayflower” nos queda un pelín retirado. La primera vez que nos lanzamos cual “peregrinos” fue con pavo asado, pastel de calabaza con confitura de arándanos y bla, bla, bla. Los años siguientes han sido los mismos alimentos en sus diversos formatos: empanada, sándwich, pastel… 


Este año decidí, sin mirar el calendario y sin contar el cuarto jueves del mes de noviembres que era ayer y, por supuesto, me equivoqué, por lo que hoy no es “black friday”. Menos mal que no tenía pensado comprar nada de nada y eso que “estoy a falta” de una máquina de coser que cosa (la mía está en las manos de Niperry para ver si tiene solución).


Así pues, equivocados como estábamos pero hambrientos,  Niperri y Servidora procedimos a comernos un delicioso bocata en pan de cristal ligeramente tostado, untado con una fina capa de mermelada de calabaza y alioli, y relleno de lacón de pavo, una mezcla de ensalada verde, tomate natural y queso de cabra añejo. Cerramos nuestra celebración con un yogur griego con tarta de arándanos.

Sobra decir que nos damos por celebrados.




jueves, 18 de noviembre de 2021

La vuelta de Iñigo Montoya

Después de siete años de silencio en el blog, he decidido volver a retomar este hábito de mirar con atención a mi alrededor y compruebo que reinicio esta actividad en las mismas fechas que la abandoné, un mes de noviembre. La casualidad no se quedó ahí  porque la última entrada está dedicada al terrible corte de pelo que tenía en esa época  al más puro estilo Iñigo Montoya. 
      

En estos años he mejorado algo en cuanto al corte de pelo, pero es este gran espadachín televisivo quien ha vuelto a inspirar mi regreso. mariaelfavor está tomado clases de esgrima y se siente cual Iñigo Montoya con epicondilitis. Bien, lo que se dice bien, no se me da, pero me divierte una barbaridad. Aún tengo esperanza de mejorar con la práctica porque hay una actividad que se me da incluso peor y es la costura, pero eso es tema para otra entrada.

Pese a que mi Santa me dice que la costura me vendrá mejor, no quiero dejar pasar las oportunidades que se me puedan presentar como mozo de espadas de algún torero o trabajar en un rodicio brasileño. Hay que estar abierta a casi todo.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Hoy me sentía Íñigo Montoya

Esta mañana me he levantado, he ido al cuarto de baño y mientras levantaba la vista hacia el espejo me vi como Íñigo Montoya. La culpa, el maldito corte de pelo que me hicieron hace una semana y el efecto almohada y ahí te va, otro espadachín de película de aventuras por el mundo.
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miércoles, 27 de agosto de 2014

Hoy me tomé un "tintico" bien cargado

Acabo de levantarme del sofá, el clima no favorece la incorporación pero he terminado de leer el libro que dio el premio Alfaguara 2011 a Juan Gabriel Vásquez, "El ruido de las cosas al caer" y he tenido el impulso de escribir esta entrada.
¿Por qué he vencido los treinta y pico grados de mi "departamento" que dirían en Bogotá? Pues porque esta mañana revisando la prensa me he desayunado un mísero té, un quesito blanco y la escalofriante noticia sobre un tipo apodado Popeye, jefe de los sicarios de Pablo Escobar, que ha salido de la cárcel en libertad condicional tras 23 años de prisión y pagar unos 4.500 euros de fianza.
Me temo que lo vergonzoso es que este ser humano, que no persona, reconoce haber matado a 300 personas y haber ordenado otros 3000 asesinatos y ha exigido a la Defensoría del Pueblo de Colombia que vele por su vida. No me da risa porque la cosa no es para reír pero miedo si me da, la verdad. Y Andrés Pastrana que se pira de Colombia porque su seguridad está comprometida.

Y todo esto qué tiene que ver con mi última lectura, pues que es una fantástica historia que recoge de fondo el miedo, la sensación de inseguridad y las desgracias que los colombianos han padecido gracias a tipos como este desde los años 70. He descubierto cosas de la historia de Colombia que desconocía y me han hecho recordar, de nuevo, al miembro colombiano del G-7.

Es un libro de fácil acceso, está en una gran cantidad de bibliotecas públicas y por supuesto que estará a la venta, no hay excusa.


Quiero pensar que solo fue una coincidencia pero cada vez tengo más claro que las coincidencias no acaban de existir, no al menos en mi vida.



domingo, 27 de julio de 2014

Semáforo es femenino


Desde hace ya un par de décadas se incluyó la perspectiva de género en todos los ámbitos, especialmente en la investigación y el estudio y por supuesto, en la administración pública. En estos días veraniegos asistimos a la parálisis en la elección de los próximos comisarios de la Unión Europea (UE) por este tema.

En la UE se resisten pero no así en el mobiliario público, la revolución del género llegó a los semáforos y eso me hace sentirme un poquito menos discriminada, ¡me troncho!
En cuestiones de género tengo una posición bastante clara sobre el tema pero no viene a cuento, solo hay una cosa que me enerva y es el tema del lenguaje. Tener que escuchar el cambio constante de género de los sustantivos o poner la arroba en los escritos me hace perder la concentración en la lectura y en la comprensión de un discurso. Soy de la opinión de que el lenguaje no discrimina per se, somos los hablantes los que discriminamos, pero habrá quien lo rebata y está en su derecho.

Y cómo estamos de los más contestatarios últimamente, pues esta imagen femenizada de los semáforos no tiene porque haber sentado bien a todos. Supongo que el sector de la peluquería está en pie de guerra, la muñequita luce una cola de caballo, o el de los diseñadores por la falda de capa y yo, simplemente quiero que me den unos segundos más, me cuesta cruzar los dos carriles y las vías del tranvía, no quiero imaginar a un abuelito o alguien con dificultades para caminar.