Hemos pasado del "si se puede" al "me las veo y me las deseo". La victoria parece contundente si nos centramos en el número de compromisarios obtenidos por cada uno. Ahora bien, teniendo en cuenta el sistema de reparto, pues me deja una sonrisilla de medio lado, vamos que me hace mucha gracia.
Las opciones que tenían los estadounidenses no eran demasiado atractivas, estaban indecisos entre el Zapatero mulato (perdón, por no usar afroamericano, pero este señor no es descendiente de esclavos negros llevados a Estados Unidos. Este señor es hijo de un ciudadano keniata y no le veo el problema, la verdad ) y el "no tengo claro de que pie cojeo, pero cojeo un huevo,¡Amén! Romney".
No paro de darle vueltas a esas palabras que ha pronunciado Obama de "lo mejor está por venir". Mientras, observo la composición republicana de la Cámara de Representantes. Supongo que los políticos piensan que los demás no sabemos leer entre líneas, pero la ausencia de mayoría demócrata en dicha cámara es fácil hasta de deletrear, M-I-N-O-R-Í-A. Sí no cumplió con las expectativas en los cuatro años anteriores, me temo que lo tiene "canijo" en el periodo que ahora comienza y encima tendrá su particular "año del pato cojo".
Pero tengo la solución a sus males, que convoque un referéndum soberanista y si no lo puede hacer como nuestro conterráneo (por eso de ser del mismo planeta Tierra, vamos) Artur Mas, pues que vuelva a convocar elecciones. Si es que este hombre es listo a más no poder. No ha permitido que se hable ni un momento de su pésima gestión al mando del gobierno de Cataluña. No sabemos qué medidas de estimulo económico tiene proyectado y por supuesto, qué planes tiene para evitar la bancarrota y, sí sale elegido el 25 de noviembre, le hago la ooooola.
God save America and Catalonia!
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Obama y su casi "no puedorrrrrr"
miércoles, 4 de junio de 2008
¿Hay algo más tras el "yes, we can"?
Me voy a marcar un sinprin de política internacional. Mis fuentes son poco fidedignas, es decir los medios de comunicación que nos machacan con la victoria del creador del "yes, we can", Obama.
De momento no podemos decir que haya mucho más tras estas palabras, porque cambia de opinión cada 10 minutos. De hecho, está empezando a deshacer los entuertos y malentendidos generados durante la campaña interna hacia los diferentes grupos de presión. Hoy se ha dedicado a tranquilizar al lobby judío al que tenía soliviantado por su postura sobre Oriente Medio o su no postura, como queramos verlo. Pero hasta noviembre esperamos que estas se llenen de contenido, pero esto no era importante hoy. La noticia era la victoria no reconocida de Barack Obama frente a la Familia Clinton.
Ya es el hombre del día y seguramente del año, gane o pierda. Supongo que las casas de apuestas de Londres estarán jugándose quién acompañará a Obama en esta aventura. Yo, me juego los cuartos a que Hillary no será parte de la fórmula presidencial, que será Edwards quien acompañe al ganador de ahí que se retirara tan temprano y en favor de este.
Los analistas se atreven a decir que el "menage a trois" que se montarían Obama, Bill y Hillary sería muy difícil de vender a los electores, pero lo maledicentes se inclinan por la explicación que a Obama no le "ponen" ni Bill, ni sus negocios y el Partido Demócrata está "jartito" de la Saga Clinton.
Los ciudadanos de los Estados Unidos no tienen que dar ejemplo a nadie y elegir a un presidente negro (hay que reconocer que tienen un problema con el exceso de melanina en muchos estados) y a una vice mujer (dejaré el tema de los estrógenos) por el hecho de ser estos, negro y mujer. Deberían elegirlos porque realmente son los mejores preparados y su programa es el que necesita el país, pero esto sería en un mundo ideal. Me viene a la mente la frase de "los electores son sabios", ejemplos hay en muchos países de lo contrario.
Pero en esta historia que ahora comienza, lo que me da miedo del Senador de Illinois es lo bonito de su verbo y lo blandito de sus ideas. ¡Qué Dios nos libre del "buenísmo" de los políticos!
Debería darme igual quien sea el próximo presidente de los Estados Unidos, pero lo que elijan los americanos en las urnas nos afecta bastante más de lo que algunos quisiéramos.
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